



El pasado lunes 13 de julio, el Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM) vivió una de sus jornadas más memorables con la presentación oficial del lienzo Venta de Novillos. Esta emblemática obra del realismo decimonónico, pintada en 1872 por el maestro Eduardo Rosales Gallinas, ha vuelto definitivamente a la tierra que inspiró su creación, abandonando las manos privadas para convertirse en patrimonio de todos los murcianos.
El regreso de esta pieza es el resultado de un modélico esfuerzo de cooperación y diplomacia cultural. La Asociación Amigos de Eduardo Rosales desempeñó un papel fundamental como «alma» y «avisadora» del proceso. Tras detectar que la obra salía a subasta, la asociación movilizó los engranajes institucionales para evitar que se perdiera en el mercado privado.
Gracias a este impulso técnico e investigador, se coordinó una alianza impecable entre:
Como reconoció la propia directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio, Ángeles Albert, se priorizó al MUBAM como «el mejor museo posible» para albergar y contextualizar esta magnífica escena costumbrista.
Eduardo Rosales pasó parte de su corta vida en la Región de Murcia buscando un clima benigno para paliar la tuberculosis que padecía. Durante esa estancia forjó lazos profundos, grandes amistades (como con el pintor mazarronero Domingo Valdivieso) y absorbió la luz de la huerta.
Venta de Novillos, fechada en 1872 —apenas un año antes del fallecimiento del pintor—, es el reflejo vivo de ese vínculo: una obra donde el color predomina y los personajes visten la indumentaria típica huertana.
Aunque el cuadro llegó en un buen estado general, antes de colgarse en las salas del museo pasó por las manos expertas del Centro de Restauración de la Región de Murcia, donde se le reparó un pequeño arañazo superficial y se acometió una limpieza a fondo para que luzca hoy con todo su esplendor original.
La obra ya forma parte de la colección permanente del MUBAM. Te invitamos a visitarla y a dejarte atrapar por la pincelada suelta y abocetada de un Rosales maduro e inspirado por Velázquez.
